Parece ser, según este artículo aparecido en La Razón y descubierto vía Iwetel, que los editores se muestran escépticos ante el éxito futuro del negocio editorial vía Internet. Ricardo Cavallero, de Random House Mondadori, argumenta que “las cifras de ventas de libros por internet son no ridículas, sino inexistentes”. No veo factible que en un futuro próximo la venta de libros a través de la red eclosione de manera significativa, al menos en España.
La principal ventaja que tiene esta vía (acceso a un fondo editorial amplísimo) sólo interesa a un grupo reducido de población, al resto les sobra y les basta con acudir a su librería de siempre. Éstas normalmente disponen de las últimas novedades y de las obras con más tirón en el mercado.
La ventaja antes mencionada compensa el plus que se paga si se adquiere la obra vía Internet (gastos de envío), pero sólo en los casos puntuales en que realmente se busca algo concreto y difícil de adquirir en la librería física. Para todo lo demás, la comodidad de la compra no me parece suficiente motivo como para desembolsar dicho plus en forma de gastos de envío. Además está la inestimable posibilidad que ofrece la librería convencional de hojear los libros, tocarlos, pasearse por las estanterías, etc.
Por eso, como en otros tantos casos, el negocio editorial vía Internet es un poderoso complemento a la vía tradicional de compra de libros, pero dudo mucho que siquiera se acerque al volúmen de negocio que ofrece esta última. No obstante, sitios como Iberlibro, La Central, La Casa del Libro, etc., así como las webs de las distintas editoriales, que suelen incluir la opción de compra, siguen brindando la posibilidad de encontrar esos libros que se nos resisten cuando visitamos nuestra librería habitual (de lo que me congratulo, además de celebrar con discreta algarabía), sobre todo para aquellos que no vivimos en una gran ciudad y que no siempre disponemos de un rico y variado acceso al mundo del libro. Y no se puede negar que para las bibliotecas suponen una nada desdeñable herramienta de cara al proceso de adquisición.
Lo dicho, que al igual que Internet y las bibliotecas deben darse la mano y avanzar en armoniosa compañía, lo mismo es predicable de este binomio Internet-Comercio del libro.